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Cómo auditar un presupuesto de web: 14 señales de humo

11 de septiembre de 20261 min

Cómo auditar un presupuesto de web: 14 señales de humo

Catorce comprobaciones para auditar un presupuesto de web en España: IVA, cesión de derechos, umbrales de rendimiento y coste real a 36 meses.

Audita un presupuesto de web comprobando catorce puntos concretos: partidas desglosadas, IVA explícito, número de pantallas e idiomas, cesión de derechos por escrito, acceso al repositorio, titularidad del dominio, rondas de revisión contadas, criterios de aceptación, umbrales de rendimiento y coste a 36 meses. Si falta la mitad, no estás ante un precio: estás ante una intención.

Este artículo va contra nuestro propio sector. Somos un estudio de diseño y desarrollo, y firmamos presupuestos igual que los que vas a auditar aquí. Escribimos esto porque la conversación real no es la que aparece en Google. En los foros donde la gente pregunta de verdad —Mediavida, Domestika— nadie escribe «precio diseño web pyme». Escribe otra cosa: «no sé si esto vale lo que me piden». Y en el hilo de al lado, el desarrollador novato confiesa lo mismo desde el otro lado: «no sé en cuánto valorar esas horas, no quiero excederme ni quedarme corto» (Mediavida, foro dev).

Las dos partes están a ciegas. Un presupuesto opaco no siempre esconde a un estafador: casi siempre esconde a alguien que tampoco sabe lo que va a tardar. El resultado para ti es el mismo. Pagas el riesgo de otro.

Auditar un presupuesto es leer lo que no dice, no comparar totales.

Lo que estás auditando en realidad

Un presupuesto de web es tres documentos comprimidos en uno: un alcance, un precio y una cesión de derechos. Cuando uno de los tres falta, el que se lo queda es quien lo redactó.

Sobre 5.000 €, el IVA son 1.050 € más. Si eres autónomo o sociedad con actividad sujeta, te lo deduces y el coste real es el de la base. Si eres una asociación, una clínica exenta o un particular, ese 21 % es dinero que sale y no vuelve. Por eso la primera línea que buscamos en cualquier presupuesto ajeno no es el total: es si detrás del total dice «más IVA».

1. Un precio único, sin partidas

«Web corporativa: 2.900 €». Un número solo no se puede auditar, solo se puede aceptar o rechazar. Pide el reparto por partidas: estrategia y contenido, diseño de sistema, maquetación, desarrollo, integraciones, pruebas, puesta en producción. No necesitas horas: necesitas saber qué proporción del dinero va a cada cosa. Si el 70 % va a «desarrollo» y el contenido no aparece, ya sabes quién va a escribir los textos a las once de la noche.

2. El IVA no aparece por ningún lado

Un presupuesto profesional dice «base imponible», «21 % de IVA» y «total». Si solo pone una cifra redonda, pregunta antes de firmar y pide la respuesta por escrito. La diferencia entre 3.000 € y 3.000 € + IVA es de 630 €, y esa conversación por WhatsApp a mitad de proyecto no la ganas.

3. No hay recuento de pantallas ni de idiomas

«Hasta 5 secciones» no es lo mismo que «5 plantillas de diseño». Una web de 40 páginas puede tener 6 plantillas; una de 6 páginas puede tener 6 diseños distintos. Lo que se cobra es la plantilla, no la URL. Y el segundo idioma no es «un poco más»: duplica contenido, revisión, pruebas y mantenimiento. Cuenta plantillas e idiomas, no páginas.

4. «Diseño 100 % personalizado» sin decir de dónde parte

Una plantilla comprada y ajustada es una decisión legítima. Venderla como diseño a medida no lo es. Pregunta literalmente: ¿esto parte de un tema comprado, de un constructor visual o de un sistema propio? Las tres respuestas son válidas a precios distintos. Solo una de ellas justifica cuatro cifras.

5. La palabra «cesión» no aparece

Esta es la señal más cara de todas. En España, la cesión de derechos de explotación queda limitada a lo que el contrato diga expresamente, y cuando no dice nada, la ley rellena los huecos en tu contra: si no se indica el tiempo, la cesión se limita a cinco años; si no se indica el territorio, al país donde se otorgó; si no se indican las modalidades, a la estrictamente necesaria para el fin del contrato (Real Decreto Legislativo 1/1996, texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, art. 43 · consultado el 27-08-2026). Un presupuesto que no nombra la cesión te está alquilando tu propia web sin decírtelo.

Exige que el documento nombre tres cosas por separado: el código, los archivos fuente del diseño y los textos e imágenes.

6. El repositorio no tiene nombre

Pregunta dónde vive el código y quién tiene acceso desde el primer día. Si la respuesta es «lo tenemos nosotros y al final te lo pasamos», el proyecto tiene un punto único de fallo que no eres tú. Un repositorio a tu nombre con el proveedor invitado como colaborador cuesta cero euros y elimina la mitad de los divorcios del sector.

7. El dominio y el hosting figuran a nombre del proveedor

Ocurre más de lo que parece, y casi nunca por mala fe: por comodidad. El día que quieras irte, la comodidad es una llave que tiene otro. El dominio se registra a tu nombre fiscal, con tu correo como contacto administrativo. Siempre. Sin excepción.

8. «Revisiones ilimitadas»

Suena generoso y es lo contrario. Nadie regala trabajo infinito: o el precio ya lleva dentro el colchón de las revisiones que no vas a usar, o llegará el momento en que las revisiones dejen de contestarse. Preferimos un número. Dos rondas por fase, con lo que entra en una ronda descrito en una frase, protegen más que un adjetivo.

9. No hay criterios de aceptación

¿Cómo se sabe que una fase está terminada? Si el presupuesto no lo dice, se sabrá discutiendo. Acordar qué significa ganar antes de mover un píxel no es burocracia: es lo que permite pagar sin discutir y cobrar sin perseguir.

Lo habitual en el sector: El presupuesto describe entregables («diseño de portada», «desarrollo»). Terminado significa «lo que el proveedor considere terminado».

Nuestro criterio: El presupuesto describe estados verificables («la portada pasa el test de contraste AA», «el formulario entrega en el CRM y devuelve error legible»). Terminado lo comprueba cualquiera de los dos.

10. Promete posiciones en Google

Google lo dice con todas las letras en su propia documentación: «No one can guarantee a #1 ranking on Google» —nadie puede garantizar el primer puesto— y advierte de quienes prometen posiciones o alegan una relación especial con Google (Google Search Central, «Do you need an SEO?» · consultado el 27-08-2026). Una línea de presupuesto que diga «posicionamiento en primera página garantizado» invalida el documento entero. No porque el SEO no sirva: porque quien firma eso firma cualquier cosa.

11. Kit Digital como reclamo

Estado del programa Kit Digital verificado el 27-08-2026. Los plazos de solicitud del programa se cerraron por segmentos y la información pública disponible en esa fecha no acredita ninguna convocatoria general abierta; la sede oficial de Acelera Pyme no respondió a la consulta automatizada ese día. Antes de aceptar un presupuesto que mencione el bono, exige el número de expediente de tu concesión.

Si el presupuesto descuenta el bono de un total sin que tú tengas una concesión con expediente, lo que estás firmando es el precio completo con un descuento imaginario.

12. Dice «web accesible» sin nombrar norma ni ley

Accesible no es un adjetivo, es un nivel de conformidad. El presupuesto debe decir «WCAG 2.1 nivel AA» o la norma europea EN 301 549. Y debe decir si tu caso entra en la Ley 11/2023, que traspone la European Accessibility Act y cuyos requisitos se aplican desde el 28 de junio de 2025, con régimen transitorio para contratos de servicios ya vigentes hasta el 28 de junio de 2030 y exclusión de las microempresas que prestan servicios —menos de 10 personas y volumen de negocio o balance no superior a 2 millones de euros— (Ley 11/2023, de 8 de mayo, BOE-A-2023-11022 · consultado el 27-08-2026).

Dos matices que casi ninguna página española junta: la exclusión de microempresas alcanza a los servicios, no a los productos; y estar excluido de la ley no te excluye de que una persona con baja visión no pueda comprarte.

13. «Web rápida y optimizada» sin un solo umbral

Rápida es una opinión. Los Core Web Vitals son números: LCP por debajo de 2,5 s, INP por debajo de 200 ms y CLS por debajo de 0,1, medidos en el percentil 75 de las cargas y separando móvil de escritorio (web.dev, «Web Vitals» · consultado el 27-08-2026). Pide que esos tres números aparezcan en el criterio de aceptación de la fase de lanzamiento. Un presupuesto que promete velocidad y no acepta un umbral está prometiendo una sensación.

14. Ni textos legales, ni traspaso, ni coste a 36 meses

Tres ausencias que viajan juntas. La primera: la Ley 34/2002 obliga a poner a disposición del usuario los datos de identificación del prestador, y su art. 22.2 exige consentimiento informado antes de almacenar cookies no necesarias (BOE-A-2002-13758 · consultado el 27-08-2026). Si el presupuesto no dice quién redacta el aviso legal, la política de privacidad y la de cookies, no las redacta nadie.

La segunda: el traspaso. Documentación, accesos, cómo se despliega, cómo se edita un contenido. Sin eso, la web funciona pero no es tuya del todo.

La tercera: el coste recurrente. Dominio, hosting, licencias, correo, copias, actualizaciones. Un presupuesto honrado suma el año uno y los dos siguientes, aunque el número resultante haga daño.

La plantilla: audita cualquier presupuesto en 20 minutos

  • El total distingue base imponible, 21 % de IVA y total
  • Hay partidas con importe, no un único número
  • Dice cuántas plantillas de diseño y cuántos idiomas entran
  • Declara la base del diseño: sistema propio, tema comprado o constructor
  • Nombra la cesión de derechos sobre código, archivos fuente y contenidos, con ámbito y duración
  • El repositorio está a tu nombre y el proveedor entra como colaborador
  • El dominio se registra con tu NIF y tu correo administrativo
  • Las rondas de revisión están contadas y descritas
  • Cada fase tiene un criterio de aceptación verificable por ti
  • No promete posiciones en buscadores
  • Si menciona una ayuda pública, cita convocatoria y expediente
  • Dice WCAG 2.1 AA o EN 301 549, no «accesible»
  • Fija umbrales de LCP, INP y CLS al percentil 75
  • Incluye textos legales, traspaso documentado y coste recurrente a 36 meses
Lo que leesLectura verdeLectura roja
PrecioBase + IVA desglosado por fasesUn número redondo a final de página
AlcancePlantillas, idiomas e integraciones contados«Web corporativa completa»
DerechosCesión escrita, en exclusiva y sin límite temporalSilencio, o «licencia de uso»
PlazosFechas por fase y qué las bloquea«4-6 semanas» sin dependencias
CalidadUmbrales mediblesAdjetivos
SalidaTraspaso y accesos nombradosNada

Las tres lecturas rojas que más caro salen no son las del precio. Son derechos, salida y recurrente.

Cómo se ve un presupuesto que sí se puede auditar

Nosotros trabajamos con precio fijo por fase, acordado antes de empezar, sin horas sorpresa. Marca y web en 6-12 semanas, productos digitales en fases de 8 semanas, 30 días de soporte incluido tras el lanzamiento y entrega de código, archivos fuente y documentación. Aceptamos un número limitado de proyectos al año, y si no encajamos, te lo decimos en la primera llamada.

#FaseQué hacemosEntregables
01EscucharEmpezamos preguntando, no proponiendo.Entrevistas · Auditoría · Brief acordado
02DefinirAcordamos qué significa ganar antes de mover un píxel.Objetivos · Alcance · Criterios de éxito
06Lanzar y acompañarEl lanzamiento es una lista de verificación, no un salto de fe.Traspaso · Documentación · 30 días de soporte
ConceptoDatoNota
Estrategia, contenido y definición——
Diseño y sistema——
Desarrollo e integraciones——
Pruebas, accesibilidad y rendimiento——
Lanzamiento y traspaso——

— = dato en medición; lo publicaremos cuando tengamos muestra propia.

Un presupuesto se vuelve auditable por el método que enseña escrito, no por la confianza que pide el que lo firma.

Un presupuesto no es una promesa de precio: es la primera muestra de cómo va a pensar quien va a trabajar contigo. Léelo como leerías el primer commit de un repositorio ajeno.

¿Quieres que le echemos un ojo al que tienes encima de la mesa? Cuéntanos qué tienes delante; respondemos en menos de 24 horas laborables.

Preguntas frecuentes

¿Un presupuesto más caro es siempre mejor?

No: el precio alto solo compra tiempo, y el tiempo puede ir a definición o a improvisación. Compara qué partidas crecen al subir de tramo; si lo que crece es «desarrollo» y no aparecen pruebas ni contenido, estás pagando más de lo mismo.

¿Puedo pedir que me pasen el presupuesto desglosado si ya me lo dieron cerrado?

Sí, y la respuesta te informa tanto como el desglose. Un estudio que trabaja por fases lo tiene hecho; si se niega en redondo, no es que proteja su método: es que no lo tiene escrito.

¿Qué hago si el presupuesto no menciona la propiedad del código?

Pídelo por escrito antes de pagar la primera factura, nombrando código, archivos fuente y contenidos. La ley limita la cesión a lo expresamente pactado, así que el silencio nunca juega a tu favor.

Me han ofrecido la web «gratis con Kit Digital». ¿Es señal roja?

Es señal de comprobar. Exige el número de expediente de tu concesión y la convocatoria concreta; sin eso, el descuento no existe y el precio real es el total.

¿Cuánto debería costar entonces mi web?

Depende de plantillas, idiomas, integraciones y de quién escribe los contenidos, y cualquiera que te dé una cifra sin preguntar eso está adivinando. Nuestros tramos de presupuesto empiezan por debajo de 10.000 € y llegan por encima de 50.000 €, y en la primera llamada de 30 minutos te decimos en cuál caes.

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Nota de transparencia. Algunos datos propios de esta guía todavía están en medición en proyectos reales, con un mismo método. Los publicaremos con su tamaño de muestra y su ventana de fechas cuando la muestra sea suficiente; hasta entonces, cada cifra que ves lleva su fuente y su fecha de consulta.

Fuentes verificadas

¿Quieres ver este criterio aplicado a un proyecto real?